LinkedIn: Be Smart

No te estoy descubriendo el hilo negro si te digo que LinkedIn es la mayor red profesional del mundo.

Eso todos lo sabemos, pero lo que no todos sabemos es cómo sacarle el mejor provecho posible para acercarte a esos clientes potenciales.

La cosa es simple… hay que ser listos.

Y para saber qué tan listos somos no hay como el esquema de meta S.M.A.R.T.

Esquema de meta S.M.A.R.T.

Primero debes saber que LinkedIn tiene más de 610 millones de usuarios en todo el mundo y cada segundo dos profesionales se registran en esta red.

Y es que, aunque Facebook es la reina de las redes sociales, su perfil está aún muy alejado de los negocios. Ahí entramos para enterarnos de los chismes de nuestro grupo de amigos y para ver alguna que otra frase motivacional de esa tía lejana que siempre te saluda con un Piolín.

En LinkedIn no encuentras eso, esta red está enfocado en hacer negocios, por eso uno de cada tres profesionales del mundo tiene una cuenta, y el 45% de quienes toman decisiones clave usan LinkedIn con fines empresariales.

Así que, en definitiva, LinkedIn es una red social que tu empresa no puede darse el lujo de ignorar.

¿Lo estás haciendo bien?

Cada segundo dos profesionales se registran en LinkedIn.

Y vamos a suponer que tú y tu empresa ya se mueven en las redes de LinkedIn ¿cómo saber si lo estás haciendo bien?

No es por presionar, pero el 91% de los ejecutivos califican a LinkedIn como su primera opción para obtener contenido relevante profesionalmente, si tu contenido no lo es, estás fallando gravemente.

Ahí es donde entra el esquema de meta S.M.A.R.T. Porque ya te lo he dicho antes, si no se puede medir, no se puede mejorar, entonces, antes de comenzar cualquier estrategia debes enfocarte en que sea Específica, Medible, Alcanzable, Relevante y Puntual.

Aquí te cuento de qué va cada una de estas cinco cualidades y cómo una depende de la otra:

Específicas

Aquí tu pregunta es: ¿qué quiero conseguir?

Si no tienes claro eso, nunca sabrás si lo que estás haciendo está bien. Las metas claras, específicas y sin espacio a la interpretación te ahorran tiempo, dinero y esfuerzo. Pero sobre todo, te acercan a un objetivo útil.

Medibles

Cuando se trata de éxito, los números importan. No es suficiente con saber que fuiste exitoso, conoce por qué lo fuiste.

Entonces, si lo que quieres no se puede medir, estás en el hoyo, porque si me dices que lo que quieres es “ser el mejor” necesitas replantearte todo… y aquí volvemos al punto uno: sé específico para poder medirte. Quiero ser el mejor en engagement… ah, esa ya es otra canción y sobre eso sí puedes trabajar.

Alcanzables

Si quieres tener un millón de amigos como la canción, quizá tu optimismo debe relajarse un poco. Las métricas que ya has tenido son clave para saber a cuánto le puedes tirar. Haz un plan que sea posible, exigente, pero posible.

Porque de lo contrario estarás luchando y sufriendo por alcanzar una meta mal elegida.

Relevantes

De poco te servirá ponerte como meta llegar a los 500 mil seguidores en Instagram si tu empresa no es de comida o viajes. No te distraigas en esas metas que no son importantes para el éxito de tu empresa. Ya sabes que tu espacio ideal es LinkedIn, ahora detente y piensa qué es lo que realmente te ayudará en esa red: ¿que te compartan? ¿que se redirijan a tu página web? ¿que te contacten?

Puntuales

Una vez que tienes ya los otros puntos claros, comprométete a un plazo de tiempo para alcanzar tus metas. Pero comprométete en serio, ponte una fecha límite y así te forzarás a no perder tiempo en el proceso.

Como verás, los objetivos SMART sí son inteligentes, porque enfocan tus esfuerzos estratégicos y te evitan tirarle a todo sin pegarle a nada. Si logras aplicarlos verás resultados más pronto de lo que imaginas.

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